Mientras ella trataba de alzar su lengua —lengua ligera, acaso ingenïosa—, él pensaba en otros usos posibles. Decía:
—¿Qué pasa? (¿Puede saberse qué estás mirando?)
—No nada estaba distraído (distraído en el humor viscoso, caliente, a ratos repugnante —si quieres— de entre tus dientes; distraído de hecho (repugnado) por todos esos puntos muertos que están siempre en medio (en-mitad-de) hasta que el medio acaba por invadirlo todo y no puedo (entonces) evitar sentirlo en modo alguno, ¿entiendes?