Habría ido demasiado lejos si hubiese dejado pasar una ocasión como aquella (no sabía entonces otra cosa que aguantármela, desnuda la mano):
—Yo te ofrezco mucho más.
Nunca lo hubiese dicho: Más que besos sucios, que pellizcos (blandos) en el hueco de la escalera. Aquella misma tarde: «en mi casa (mis padres se van)», con sus bragas en la mano supe qué quiso decir H. con «si tú supieras». Me lo había advertido: no pude sino hundirme con ella (desprendida, a lo lejos).