(...) si dijese cosas tales como cómo me gustaría follarme a aquella (que pasa por allí) o la echaría en el sofá sólo para hurgarle el coño con la mano-esta-mano. Yo, en verdad, quisiera dar alas —un vuelo alto y libre— a la entraña misma del pensamiento, algo así como la sinceridad, porque, pongamos por caso que las escribiese (...) tú entonces querrías presuponer la ficción del hecho y querrías —en un suponer, insisto— bien.