Reverso

(Acaso lo piensa)
Se ha bajado los calzoncillos y le ha introducido el pene en la boca. Después la lengua y después la ha echado sobre la cama para deshacerse del camisón, de las piernas, y penetrarla: «yo soñaba un hombre que llegase a casa con las manos manchadas de tierra y la mirada limpia. Un hombre con el pecho ancho y hambre de aire. Un hombre capaz de hollar la llanura... Y te tengo a ti, sin huesos, ni fuerza. Esmirriado y minúsculo. A ti, que todas las mañanas derramas la leche sobre la mesa de la cocina...».