Siquiera E.

Porque
tú no sabes nada de teatro (yo sí). Yo le he dedicado muchas horas de mi vida (sin pedir nada a cambio). He trabajado para cinco, diez personas en las peores salas que puedas imaginar. Yo sí que sé qué es estar sobre las tablas...».
—Yo… Yo podría escribirte el personaje de tu vida—. Silencio. De tres a seis segundos (no más)—. Algo a tu altura, ya sabes… Soy tu hombre.
Sólo lo duda un instante. Mira a otra parte, distraída. Separa los labios.
—¿Cuándo nos vamos a la cama?
«No» finge. «Lo haremos aquí, ahora».