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Reverso
Aunque queman, el viejo se encamina hacia las llamas que todavía recuerda. No son pasos, sino palabras prendidas de un fuego aprendido con los años y una mano más bien torpe, titubeante, que olvida por momentos: «Descorda't la brusa, filla. Deixa-me'ls veure. Dona'ls a l'aire. Apropa't. Apropa't si us plau. Acosta't més, més, a la meva boca... No és massa tard. No encara. No sé