Albada

o Me has muerto y soy matado
Tan albo el gesto y el alba que trajo la luz tan blanca que quise hablarte de dos figuras que pude ver contra el viento. Iban hacia el sol, los cántaros sobre la cabeza: «Ya no he de beber más, amor mío». Tanto era el blanco que se relajaron las formas y tu nombre, unas letras, sucedió al aire: «Ya no he de respirar más, amor mío».