B.R., C.V. y G.

En ausencia de M.M.
Si se echa en el asiento, si se deja caer en brazos del sueño, es porque puede, porque podrán mirarla sin excusas ni rubor, porque sueña soñarlo, porque espera encontrarse su mirada al despertar («Él nunca estuvo ahí»). Si toma entre sus manos una de sus mochilas, si la pone en su regazo, no pueden pretender que haya tomado partido por uno de los dos, no pueden no pretenderla, extender el brazo, alcanzar su rostro, del mismo modo que no pueden saber que «Él nunca estuvo ahí». Si permite que algunos de sus cabellos cubran su mejilla en parte, si inclina levemente la cabeza a un lado, si suspira, si está, si es si