Piensa: «Estabas siempre dispuesta a llevarte un pene, el que fuera, a la boca». Recuerda: «como aquella vez que te sorprendí mamándosela al vecino de enfrente en el salón de casa». Considera: «Eras feliz con la boca llena y tragabas con fruición», quiere decirle: «Nunca cediste. No tolerabas un falo entre las piernas, ni accediste jamás a que hombre alguno te penetrara. Sólo una vez, si recuerdo, con un dedo, por el culo…». Aspira hondamente: Prefiere callar y calla.