V. ante E.

más tres
Pensabas que, con extender sus brazos, eran capaces de alcanzarte, capaces de tocar tus pechos, capaces de aplicar sus lenguas sobre tu piel». Ella se adivina en la penumbra de su habitación. Junto a su figura en sombra, advierte la suya, sentada en la cama. Se da la vuelta y se miran a los ojos: «Tienes que estar dispuesta». Ella se quita la camiseta (adolescente de algún modo) y piensa, por un momento, en B. (desangelado, en algún sitio). Se desabrocha el sujetador y las tetas penden pesadamente. La ventana refiere la lluvia (fuera).