Me propuse evocar su recuerdo en unas líneas. Más que su recuerdo, su figura. Más que su figura, un instante, una noche, que no podía olvidar. Ella quiso permanecer en mi memoria: dispuso la desnudez y el cuerpo encarnado. Dispuso la pausa y el silencio. Dispuso los detalles. Aún ahora se mueve con lentitud, se mueve para siempre: sube y baja para siempre. (Yo no pude saberlo). Llegado este punto, es frecuente admitir la incapacidad del lenguaje para comunicar y expresar, de una u otra forma, ciertamente.