U.

en exceso blanda tras sus ojos murientes. La piel amarillenta y seca y el pelo prieto. El deseo sexual, que parte de sus labios, la boca entreabierta, dientes en saliva, foso sin fondo, se puebla de líneas negras. Por momentos, se confunde entre las sábanas: la fiebre trepa por sus piernas: el coño se aprieta con dureza. Los pezones lubricados, cenicientos. Los pezones tersos, sin rastro de costillas, codos o tobillos.