antes de abrir la boca, dice «déjalas caer en mi cara». Las lame hasta excitar los pezones y, siguiéndole el rastro al aire, se propone echarla (no sin violencia) contra el suelo y se ve deshaciéndose de tetas, labios, lengua y hálito, empujándola fuera de la cama y tumbándola ―sin atender a razones― boca abajo... Después la abrirá de piernas y de pie, sobre ella, se masturbará como en efecto hace junto al botellín de agua (que hiede). Sobre la mesita, están también las llaves del coche, la cartera y el teléfono, que suena (es ella). Pone et trobo a faltar. Què fas?