Vi pasar a la niña del quinto desde el balcón: Iba del brazo de un chaval de su edad cuando se metieron en el portal. Por lo que sabía, sus padres seguían trabajando de sol a sol en el bar de la estación. Ella estaba estudiando algo y, a ratos, les echaba una mano poniendo tapas, quitando copas. A ratos, conformaba el amor en el lecho paterno. Aquel día creí verla tras la ventana, mirando también.