Coche y farola de parque, a las afueras. Terceros miran con la mano en la bragueta. Esperan sílabas bañadas en saliva, media sonrisa, un gesto de cariño (de él hacia ella o de ella hacia él). Tras unos titubeos, los pezones (de pronto) bajo la ropa. Siguen torpezas debidas a la angostura, a calenturas, y aprietos (de manos, de muslos). Habían oído decir que tenía un follar lento, reposado. Ellos, muy quietos (del susto), ascendían abrazados a sus pechos; lo habían dicho: