hombre quieto frente al pasillo a oscuras, la llamada de una hembra en el aire, las bragas en el suelo; por un momento, recuerda pies y piernas. Los ojos son de otra: yace en la cama dispuesta a recibir en su cuerpo su falo (se propone dejarse, abandonarse unas horas con el hombre quieto frente al pasillo a oscuras).