blanco destello en la mejilla reposa: la tensión, entre los dedos, se ha deshecho en una mueca, en una sonrisa de dientes apretados: los cabellos antes rubios, menos rubios a los ojos, menos anchas las caderas en las manos, y el pecho, antes rebosante, desluce: si antes fresca, ahora tibia: marcha el día... sí ¡el día!