Engullición

Parte I
fuimos con pasión y llegamos con pasión y hablamos después con mayor pasión (si cabe): hablamos y hablamos y hablamos y el entusiasmo, entretanto, en auge etcétera entonces (fue entonces) me metió la lengua en la boca. yo (con los dedos de una mano) traté de explicarle que NO era el momento (más) adecuado: mejor lo dejamos aquí, pero ella, airada, embistió con su muslamen y lanzó (despiadada) sus duros pezones contra mi pecho desválido: no eres cómo imaginaba, dije con mis otros dedos, (¡no eres la mujer que soñaba!), pero sus ojos, aquellos ojos suyos (poco más que dos bocas abiertas: dos bocas hambrientas), amenazaron con devorarme allí mismo: cuando mis hombros iban esófago abajo, cuando mi cabeza se hundía en (el rojo brillante de) sus entrañas, olvidé un poco

dejé de escuchar


poco antes, había llorado un triste (por no decir lamentable) no me quieres como quería yo que me quisieras, y nada más. al rato, todo acabó: cubierto de babas (yo), ahíta (ella), me escupió al suelo