estudios
pictóricos

improvisaciones
et plus ultra

Demonios III

Óleo sobre lienzo
Miro al poeta. No como yo: un poeta de verdad con su metro y con su rima (casual): éste mira la barba cana y desgreñada, la nariz triste, cuasi aterida, del viejo poeta (un tercero) que lamenta el aperturismo de puertas y ventanas, la mucha corriente que asola su pasillo y los huecos excesivos de escalera. Mira su verbo pendiente abajo: ve en lo alto (al principio) las manos de un joven como yo y se compadece: sabe que uno o dos días atrás fue más allá (mucho más allá) del feliz punto de no-retorno: «Laura no ha venido».
―¿Sabe, al menos, que la estamos esperando?