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pictóricos

improvisaciones
et plus ultra

Naturaleza muerta III

Óleo sobre lienzo
Mis geranios, probes, son unos románticos enfermos. Pasan su tiempo helaítos de frío, a la intemperie, entre gimiendo y llorando aquello que dicen que creen haber perdido: «¿Y dónde estará?» y «¿Qué fue de?» y «¡¿Qué?!» y nadie ―claro― responde: con ambas manos los cojo del tiesto y los entro junto a la estufa-gran-invento: allí, a la orilla de un falso calor de calefactor que, en lugar de unas pocas palabras, una caricia, acaso un beso, resulta suficiente, hacen como que callan. Y callan.