estudios
pictóricos

improvisaciones
et plus ultra

Fusilado II

Collage
La luz de unos faros que pasaban por allí dan con un rastro de cristal, aceite y goma que se pierde a un lado de la calzada. Barranco abajo, entre matojos, jaramagos y zarzas, un coche. Poco después, la urgencia en forma de ambulancia, hospital, cirujanos, enfermeras ―sobre todo enfermeras― y días de espera, días sin norte, hasta que, tullido, el herido vuelve en sí: «¿Cómo está?» «¿Quién?» «¿Quién…?» «Quién», en última instancia, aparecería un día más tarde firme en su propósito (esto es descompuesto en la espesura). Integérrimos, los expertos dirían (con la boca pequeña) que murió (que se quiso que muriese) en el acto.