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pictóricos

improvisaciones
et plus ultra

Fábula IV

Grabado sobre tabla
las líneas del grabado hunden la blanca figura de la doncella en la acción luctuosa: se inclina sobre el tronco, retrocede frente al caballo sin jinete. No hay rienda, ni estribo, sólo un coro de mozuelas alegres que en la fuente cantan su historia: «vino a hablarme a orillas del río y sólo el ruiseñor pudo escucharnos». El conde sin condesa acude al ventanal gótico, acude a la noche cerrada, sin estrellas. Piensa una última carta desesperada antes de la propia muerte: «Blanca, tu hálito», «Blanca, tu agua», «Blanca» o las ensoñaciones de la condesa sin conde, perdida, por el bosque.