estudios
pictóricos

improvisaciones
et plus ultra

Niños, tres, jugando a la pelota. Blanda, de varios colores, sube al cielo con cada puntapié y los críos gritan de alegría, van tras ella. Ríen, ruedan sobre el césped y la pelota, en un descuido mal disimulado, cae dentro de la piscina, fuera de su alcance. No lo dudan. Saltan a toda prisa y se zambullen, uno, dos… ¡tres!, en el agua fría, y siguen los juegos, las ahogadillas, y las bombas ¡CHOF! desde el trampolín (las volteretas, sobre todo los mortales). Si no llaman a comer, la mañana de verano transcurre felizmente, sin deberes, ni obligaciones, porque no hay cole: están de vacaciones y, a ratos, en la umbría del jardín, brilla el sol.